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08 abril 2013

El ejercicio físico intenso podría beneficiar más que el ejercicio físico moderado

Practicar actividad física de forma regular es un hábito notablemente beneficioso para el organismo todo, y principalmente, para el corazón.

Pero, para mantener alejadas las enfermedades cardiovasculares, ¿Qué tipo de ejercicio físico es más efectivo?

Si bien un mínimo de movimiento corporal es positivo frente al sedentarismo, un estudio ha confirmado que, para prevenir problemas coronarios, lo más útil es el ejercicio intenso. El ejercicio físico intenso beneficia más al corazón que el moderado y, realizado bajo la supervisión de especialistas, contribuye a mejorar los resultados en deportistas profesionales y ayuda en la rehabilitación tras una afección cardiaca.

Una investigación conjunta entre la Universidad de Gloucestershire (Reino Unido) y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) concluye con estos resultados, que han sido publicados en la revista "Research Quarterly for Exercise and Sport" y premiados por la Alianza Americana para la Salud, Educación Física y Danza.

Según ha informado la institución académica vasca, el estudio concluye que los beneficios cardiacos de un actividad física intensa superan ampliamente los riesgos de problemas de corazón que podría suponer esa intensidad.

Para determinar la diferente influencia del ejercicio moderado e intenso en la salud cardiovascular se hizo correr a 16 deportistas sobre una cinta seis series de 800 metros a distinta intensidad.

Los resultados de las pruebas determinaron que pasada la primera hora se empiezan a apreciar los verdaderos beneficios del esfuerzo: se acelera la recuperación del corredor, la frecuencia cardiaca vuelve a los niveles que presentaba 24 horas antes y se mantiene incluso pasadas 72 horas.

Este estudio, y otros similares, destaca la importancia de realizar series de alta intensidad de forma supervisada no sólo como parte de los entrenamientos de deportistas de élite, sino también como forma de lograr una mayor y mejor rehabilitación de personas que han sufrido afecciones cardiacas.
Si bien la actividad física moderada muestra mejoras en su presión arterial y en el peso corporal, el ejercicio intenso tiene efectos positivos en la sensibilidad a la insulina, la capacidad aeróbica, la función endotelial y otros factores involucrados en el síndrome metabólico.

Es decir, la actividad física en general redunda en beneficios para la salud y puede prevenir enfermedades cardíacas, pero aún más positiva es la respuesta del organismo ante la ejercitación intensa.
 
En base a estos resultados, la investigadora de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la UPV/EHU Sara Maldonado-Martín, que ha tomado parte en los ensayos, ha defendido la aplicación de diseños más innovadores en la práctica del ejercicio físico para la población en general, tengan o no una patología.

fuente: sara maldonado

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